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Los wearables y apps de salud y ejercicio funcionan mejor en las clases altas

¿Quién no se ha comprado un wearable como una pulsera inteligente o descargado una app de monitorización del ejercicio para animarse a hacer más ejercicio? Si bien son una buena motivación, un estudio reciente afirma que hay una disparidad en los resultados dependiendo de la clase social y el nivel de renta de quien los usa.

En uno reciente estudio para determinar el impacto de los programas de cambio de comportamiento en personas con diferentes niveles de ingresos, los autores del estudio mostraron que las aplicaciones y los dispositivos portátiles solamente ayudaron a aumentar los niveles de actividad física de las personas con un nivel socioeconómico alto. El hallazgo refuerza los argumentos de que las intervenciones de salud digital pueden acabar ampliando las diferencias de salud entre grupos y que están diseñadas para personas con más dinero y con un mayor nivel de educación.

A los ricos les benefician más las apps de ejercicio

El nuevo análisis examinó 19 estudios en los que se comprobó si elementos como los mensajes de texto, los avisos a través de la web o los rastreadores de pasos portátiles podían animar a las personas a aumentar sus niveles de actividad física. En todos los estudios, las herramientas conductuales no fueron lo suficientemente eficaces para personas con un bajo nivel socioeconómico. Por su parte, funcionan bien para las personas más ricas, y es un patrón que se mantiene en todos los tipos de enfoques que hizo el análisis de resultados.

Los autores del estudio señalan que estos resultados se deben a que las personas de menor nivel socioeconómico tienden a tener menos conocimientos sobre salud electrónica, y por ello son menos capaces de utilizar la tecnología para mejorar su salud. También achacan una menor disponibilidad de tiempo respecto a las clases altas para hacer ejercicios básicos como salir a caminar o hacer ejercicio con más frecuencia.

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El análisis se ha centrado en herramientas digitales destinadas a fomentar la actividad física como los wearables o apps de ejercicio y monitorización de salud. Pero los autores del estudio afirman que se puede dar el mismo patrón en los programas dirigidos a otros tipos de comportamientos de salud como serían los videojuegos para hacer ejercicio. Se ve que conforme se introducen mejoras en el seguimiento de la salud, se hace más notable que el cambio tecnológico agrava la desigualdad de clases.

Fuente: The Verge

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Benjamín Rosa

Madrileño cuya andadura editorial empezó en 2009. Me encanta investigar curiosidades que después os traigo a vosotros, lectores, en artículos. Estudié fotografía, habilidad que utilizo para crear fotomontajes humorísticos.
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