Reducir el consumo mediante la reducción del Vcore y también la temperatura, es posible, pero esto nos limita el rendimiento de la tarjeta gráfica, en este caso la AMD RX Vega, debido a que la potencia que puede recibir se reduce.

La llegada al mercado de las AMD RX Vega y su problema de consumo, está generando una corriente que habla mucho de rebajar la tensión de trabajo de la tarjeta gráfica y que eso solucionaría el problema de consumo de las gráficas de AMD. ¿Es eso cierto? Sí y no. Lo primero que tenemos que tener claro es la Ley de Ohm, que relaciona la tensión, la intensidad y la potencia. Esta relación establece que la potencia es el factor de multiplicar la intensidad y la tensión, siempre y cuando hablemos de corriente continua.

Si tenemos un componente que trabaja a una tensión de 20V y requiere 5A, tenemos que la potencia es 100W. Si rebajamos la tensión a 10V y el consumo sigue siendo 100W, la potencia pasa a ser de 10A. Esta es una relación invariable, que solo se puede modificar si se reducen los dos parámetros. La modificación del Vcore realmente reduce la tensión y la intensidad de manera escalar, con lo que reducimos la potencia. Si bajamos a 15V la tensión y el amperaje lo bajamos a 4V, la potencia consumida será 60W. Pero cuidado, esta limitación conlleva sin lugar a dudas, otra limitación, el rendimiento.

LEY DE OHM 1024x478 - ¿Realizar una reducción del Vcore es la solución al problema de consumo de las AMD RX Vega?

Esto lo entenderemos con vehículos, una ejemplificación sencilla. Un Ford Focus tiene menos potencia que un Ford Mustang y claro, correrá menos el primero que el segundo. Esto se debe a la potencia en cuanto a caballos, ya que el Focus con por ejemplo 120CV, nos podrá dar 150Km/h, por ejemplo, mientras que el Mustang con 300CV nos podrá ofrecer 220Km/h. Los consumos de ambos vehículos también serán diferentes y las prestaciones son diferentes. Los caballos serian la tensión, la velocidad seria la corriente y el consumo de gasolina es la potencia. Cuanto menos tensión y menos corriente, lógicamente, menor es el consumo.

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Una vez explicado esto, realizar un ‘undervolt’, es reducir la tensión y la corriente, ya que son dos parámetros ligados y rebaja el consumo. El problema reside cuando se exige rendimiento. Si no modificados nada más, existe una rebaja en el rendimiento, ya que cuando llegue a ese tope de consumo que hemos establecido, no ir más allá, porque el rendimiento tiene un topa dependiente de estos valores. Ahora bien, podemos modificar la frecuencia de trabajo de la tarjeta gráfica para que sea algo más potente, hasta un límite, porque si nos pasamos lo que puede pasar es que esta se reinicie porque los parámetros sobrepasan lo que puede ofrecer, ya que en este punto tocaríamos el multiplicador, hasta un tope.

Suele ser habitual en el overclocking modificar el Vcore y aumentarlo, para poder ofrecer mayor potencia y rendimiento. Este aumento en el consumo genera más calor y permite elevar la frecuencia, pero en nuestro caso lo que hace es limitarnos la potencia a la que puede trabajar, jamás llegando al modo Boost de la tarjeta gráfica, aunque podremos elevar ligeramente la frecuencia para mejorar un poco el rendimiento. Hay que ser cautos en este campo, porque si bien se reduce temperatura y consumo, también se limita el rendimiento de la tarjeta gráfica, en este caso, la AMD RX Vega.

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